Llega octubre, las noches refrescan y aparece la pregunta que decide si tu camper es de tres estaciones o de cuatro: ¿qué calefacción le pongo? Pasar frío de noche es de las cosas que más rápido quitan las ganas de viajar, así que elegir bien merece la pena. Vamos a ver las opciones reales, qué consume cada una y su letra pequeña en seguridad.
Calefacción estacionaria de gasoil
Es la opción más popular en furgonetas camper, y con razón. Toma el gasoil del propio depósito del vehículo (o de uno auxiliar), lo quema en una cámara estanca y mete aire caliente al habitáculo. Sus ventajas: calienta mucho, consume poco combustible y no genera humedad dentro, porque la combustión va por un circuito separado y los gases salen al exterior.
Su "pero": necesita electricidad para el ventilador y la electrónica, así que tira de tu batería (poco, pero tira). Marcas como Webasto o Planar son las referencias habituales.
Calefacción de gas
Funciona con las bombonas de gas de la camper. Calienta bien y algunos modelos combinan calefacción y agua caliente. Su contrapartida es la dependencia de las bombonas (hay que recargarlas y ocupan sitio) y que el gas exige una instalación segura y, normalmente, homologada. Es una opción sólida, sobre todo si ya usas gas para cocinar.
Calefacción eléctrica
Un calefactor eléctrico es barato y sencillo, pero aquí toca ser honestos: calentar por electricidad consume muchísimo. Un calefactor típico tira de tanta energía que vaciaría tu batería en muy poco tiempo, así que solo es realista cuando estás enchufado a la red de un camping o área. Como sistema principal para hacer noche en autonomía, no es viable; como apoyo cuando tienes enchufe, cumple.
Seguridad: el punto innegociable
Cualquier sistema de combustión (gasoil o gas) consume oxígeno y genera gases. Por eso:
- Instala siempre un detector de monóxido de carbono (CO). El CO no huele y es mortal; es la inversión más barata e importante.
- No manipules tú una instalación de gas si no sabes: que la haga y revise un profesional.
- Mantén una mínima ventilación. Sellar la furgoneta por completo para no perder calor es justo lo que no hay que hacer.
¿Y la batería aguanta?
Aunque la estacionaria de gasoil consume poco eléctricamente, ese consumo existe toda la noche, y se suma al de la nevera y demás. En invierno, con menos sol para recargar, es cuando más apurada va la energía. Por eso conviene tener clara tu autonomía real antes de elegir; puedes estimarla en cuánta batería necesitas. Y recuerda que el frío también afecta a la propia batería: lo vemos en temperatura y baterías de litio.
En resumen
Para autonomía real, la estacionaria de gasoil es la opción más equilibrada (calienta mucho, consume poco combustible y no da humedad); el gas es buena alternativa si ya lo usas; y la eléctrica solo tiene sentido enchufado a la red. El paso aplicable hoy: elijas la que elijas, instala un detector de CO antes que nada, y calcula si tu batería aguanta el consumo nocturno de invierno. Y antes de elegir vehículo, compara las mejores furgonetas para camperizar.